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sábado, 12 de noviembre de 2011

Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. Sylvia Schmelkes. CAPITULO I "LA CALIDAD EDUCATIVA MIRA HACIA AFUERA"

INTRODUCCIÓN
COMO ENTENDER LA CALIDAD
DE LA EDUCACIÓN
La preocupación por la calidad es quizá lo que mejor caracteriza a nuestros tiempos. El sistema educativo en nuestros países ha avanzado de manera considerable en su capacidad mostrada de ampliar la cobertura, de asegurar la oferta de escuelas, ha crecido la matricula y ha disminuido el analfabetismo.
Lo anterior se ha logrado sin avances consecuentes en la calidad de los aprendizajes y con grandes desigualdades. De seguir este proceso el sistema educativo estará lejos de cumplir su cometido, formar seres humanos de calidad
La calidad que estamos buscando debe entenderse como su capacidad de proporcionar el dominio de los códigos culturales básicos, las capacidades para la participación democrática y ciudadana, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas y seguir aprendiendo y el desarrollo de valores y actitudes.
La educación verdadera es la que ocurre en el interior de cada sala de clases. Su calidad depende de la calidad de las relaciones que se establezcan entre las personas que ahí laboran.
Es mucho mejor lo que se puede hacer desde el propio plantel escolar por mejorar la calidad de lo que hacemos y de lo que logramos en educación. De cada unos de nosotros depende la lucha contra este problema social, en la medida en que seamos capaces de iniciar y participar activamente en un proceso dinámico, sostenido y sistemático.
CAPITULO 1
LA CALIDAD EDUCATIVA
MIRA HACIA AFUERA
Los objetivos de la educación
Muchas veces sucede que educamos mas para la escuela que para la vida, en el origen de todo programa educativo se encuentra la preocupación por el logro de la función social que se le otorga al sistema educativo.
            De los sistemas educativos se han esperado aportes significativos en torno a objetivos como los siguientes:
§  Crear identidad nacional.
§  Mejorar el bienestar de la población y si calidad de vida.
§  Propiciar la movilidad social.
§  Mejorar las oportunidades de empleo de sus egresados.
§  Aumentar los niveles de ingreso de quienes pasan por sus aulas.
§  Formar a los alumnos en los valores propios de un miembro activo y comprometido con la sociedad en la que vive.
Desde una perspectiva crítica de la función reproductora y legitimadora de la escuela, se le ha atribuido a la misma entre otras la capacidad de:
§  Inculcar la ideología dominante
§  Seleccionar a quienes podrán llegar a formar parte de la clase dominantes y a quienes deberán pasar a las filas de los dominados.
§  Dar a la mano de obra la capacitación que el aparato productivo necesita para generar riqueza.
Esta documentada la forma como los recursos educativos se distribuyen en función de la riqueza o pobreza preexistentes, y sobre como los sistemas educativos no solo reflejan sino refuerzan las diferencias entre los sectores y estratos sociales.
Muchas veces se olvida en los análisis que la escuela no es la única responsable. De esta manera, si el sistema educativo se encuentra ubicado en una realidad histórico-temporal en la que el empleo no crece al mismo ritmo que crece el número de los egresados. Es injusto pedirle solamente al sistema educativo que cumpla con todo lo que la sociedad exige de él.
Y el movimiento hacia una mejor calidad de la educación debería partir de la pregunta acerca de cómo puede contribuir mejor.
Los beneficiarios de la educación
El principal beneficiario de la educación es, sin duda alguna, el alumno. Él es el receptor de todo esfuerzo educativo, y desde luego. De todo impulso por mejorar la calidad de la educación.
El alumno es el beneficiario principal de la actividad educativa en lo inmediato y en lo mediato. La educación no puede reducirse a proporcionar solamente aquello que le sirva para la etapa del proceso de desarrollo persona por la que esta pasando, sino que debe ofrecerle aquellos elementos que le permitirán desarrollarse en un mundo que es del futuro y que debemos poder anticipar.
También los padres de familia son beneficiarios del quehacer de la escuela. Contribuyen de diferentes formas para que el procedo educativo rinda los frutos que ellos esperan de la escuela. Lo más importante es el hecho de que comparten con la escuela la función formativa de los niños.
Visto desde otra perspectiva, los alumnos son el producto del proceso educativo. A lo largo de su paso por la escuela, el alumno se va formando para convertirse en un egresado que participará de una manera activa en otro plantel escolar de nivel educativo subsecuente, en el mercado de trabajo, en la sociedad más amplia. Es la sociedad la beneficiaria del sistema educativo.
La calidad de la forma de entrar a la sociedad es uno de los objetivos principales de nuestro quehacer.
Un proceso de mejoramiento de la calidad se caracteriza por poner como centro al beneficiario, cuando hablamos de educación tenemos que poner como centro a todos los beneficiarios anteriores. Hemos hablado de los beneficiarios externos, pero es importante tener en cuenta que toda organización también tiene beneficiarios internos. En el caso de una escuela, el beneficiario interno es el maestro del grado siguiente, que recibirá a los alumnos del grado inmediato anterior, se verá beneficiado por una educación de calidad, o perjudicado por la ausencia de la misma.
Unos de los preceptos importantes de la filosofía de la calidad total es el de reducir a cero el envió de partes defectuosas al departamento siguiente.
En educación no hablamos de partes, hablamos de personas. En la escuela, la solución que muchas veces le damos al rezago escolar es la de volver a empezar: reprobamos al alumno.
Por no incomodar al beneficiario interno perjudicamos al alumno, que representa nuestro beneficiario inmediato y la razón de ser del quehacer escolar. 
No estamos diciendo que hay que eliminar la reprobación, desde todos los puntos de vistas es más conveniente atacar las causas que llevan a la reprobación. Señala la filosofía de la calidad total: Es mucho menos costoso prevenir que corregir. EL efecto de un problema no lo sufre quien lo creó, sino quien lo recibe.
La centralidad de los beneficiarios.
El beneficiario de una empresa o de una organización, como la escuela, es todo aquel que juzga la calidad de nuestros servicios. Él debe representar el interlocutor privilegiado de toda organización. Esto es así por uno de los tres motivos siguientes:
§  Por que si el que juzga tiene opciones, y su juicio es negativo, abandonara nuestro servicio.
§  Por que si el que juzga no tiene opciones, pero tiene derechos y expectativas sobre la calidad de nuestro servicio, tendrá también derecho a exigirnos que cumplamos esas expectativas.
§  Por que si el que juzga no tiene opciones ni tiene claras sus expectativas, aunque tenga derechos, se conformará con un servicio mediocre, o simplemente lo rechazará (el alumno desertará).
El movimiento hacia una mejor calidad educativa debe partir del propósito de satisfacer al beneficiario. Para lograrlo, es necesario conocer mejor sus necesidades, respecto al servicio que estamos ofreciendo.
La calidad no es algo absoluto ni estático, quien juzga sobre la calidad siempre tenderá a ser cada vez más exigente. Un movimiento hacia la calidad es eso: Un movimiento cuya trayectoria es una espiral ascendente. Una vez iniciado, lo único que puede lograr es más calidad.
Conviene tener en cuenta que la calidad tiene muchas escalas, no solo una. Así el juicio sobre la calidad de la educación que ofrecemos nunca será único.
El beneficiario tendrá varias escalas de juicio. Se trata de satisfacerlo en todas: por eso se habla de calidad total.
Los beneficiarios y el plantel escolar.
El plantel escolar debe preguntarse sobre los requerimientos de sus beneficiarios, de manera que pueda priorizar la satisfacción de los mismos.
La escuela, por su función, debe priorizar el aprendizaje. Así, la escuela debe preguntarse qué y cómo deben aprender los alumnos.
Para hacerlo tendrá que tomar en cuenta el currículum oficial. Pero el currículum oficial debe representar  solamente un punto de partida. EL dialogo con los beneficiarios, junto con el descubrimiento de aquello en lo que como escuela fallamos, podrá llevarnos a como proceder  para lograr ese aprendizaje efectivo en todos nuestros alumnos.
 Comentario personal: Esta lectura me pareció muy amena y ligera en comparación con el libro anterior, me parece importante señalar que  fue un gran cambio la manera de tratar los temas entre ambos autores, y el estilo de Schmelkes me agrado más.
A la escuela se le ha exigido mucho al pensar que es capaz de lograr tantos objetivos en tan poco tiempo y partiendo de cero, me recuerda a la lectura de “El eclipse de la familia” (Savater, 1998) que analizamos en la asignatura de “Propósitos y contenidos de la educación básica I (Primaria)” en donde se menciona que la familia ahora deja a la escuela la formación integra de sus hijos sin preocuparse por otorgarles la socialización primaria que les corresponde a ellos.
Este capitulo me ayudo a definir el concepto de “beneficiario” y a tomar a la escuela como una empresa, con anterioridad había estudiado contabilidad y ya tenia el concepto de que una escuela es una empresa dedicada al servicio pero no tenia definido quien era su cliente o beneficiario, ahora es más amplia la visión que tengo sobre la gran cobertura de clientes que tiene la escuela, tanto externos como internos.

Schmelkes, Sylvia, (1995), “Introducción” y Capitulo I “La calidad educativa mira hacia afuera”, En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 11-30). México. D.F.: SEP

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